En él podremos escribir situaciones que, por extensas o notables, no podemos incluir entre nuestras citas.
Comenzamos por la primera de ellas, la que nos dio la idea de este nuevo apartado:
Era un lunes de noviembre, examen de biología a las 11:20. Era el tipo de examen (tan común este curso) que te quita esa media hora en la que, a pesar de poder morirte de frío, prefieres estar en el patio que un rato más en clase.
En torno a esto, obviando el hecho de que quizás no te comas el bocadillo que te hiciste por la mañana y que probablemente acabará en la basura (todo el mundo sabe que el bocata del instituto no sabe igual allí que en casa), sólo hay un problema: con el organismo acostumbrado a pasar por el servicio cada día a las 11:30 de la mañana, al llegar las 12:50, el fin del examen y la clase de química, una vez que la cabeza dejó de darnos vueltas en torno al agua, sales minerales, lípidos y no sé qué más, muchos echamos de menos ese par de minutos en el servicio.
Nada más llegar el profesor de química, varios se abalanzaron sobre él pidiendo permiso para ir al servicio, como todos pensábamos hacer en aquel momento. Pero claro, tal y como está el tema de los servicios, a ver cuántos más se atrevían a pedir permiso. Imaginaos el parte de los servicios todo lleno de alumnos de 2ºB.
"Es que hemos tenido un examen...", "No hemos podido ir al servicio...", "¡Estamos todos igual!"...
¡Que no cunda el pánico! Una pregunta: "¿Quién quiere ir al servicio?", y las manos empezaron a alzarse.
"Esperaos un momento, ahora vengo." Así nos dejo, intentando adivinar lo que pensaba hacer o cómo iba a arreglar el problema.
Varios minutos después, aparece el profesor con una llave en cada mano, en plan héroe de película: "Quien quiera ir al servicio, que venga. Excursión al servicio." Realmente, y por absurdo que pueda sonar, nos sentimos como niños de infantil a los que sacan de paseo. Una cola de gente recorriendo el pasillo hasta el hall, donde el profesor nos dio las llaves y nos dijo: "Venga, aquí os espero".
Todos volvimos con cara de satisfacción a clase. Lo cierto es que, después del día que llevábamos, pocas cosas nos hubieran contentado tanto como nuestro pequeño y necesitado paseo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario